miércoles, 29 de abril de 2020

Agotado de tanto pesimismo durante el coronavirus

Agotado de tanto pesimismo durante el coronavirusPese a que la cuarenta ha funcionado no paran de continuar las noticias pesimistas y las opiniones pesimistas por parte de muchas personas. A veces, en las redes sociales o cuando hablo con un amigo, intento dar puntos de vista optimistas y siempre me intentan rebatir con argumentos de tipo catastrófico. Obviamente, la situación que vivimos es dramática, pero en muchos casos se nos olvida que también están ocurriendo cosas positivas o que entramos en pánico sin tener referencias exactas de hasta qué punto lo que está ocurriendo es tan apocalíptico. Cada vez que me doy un paseo por las redes sociales o por la prensa acabo con ansiedad y termino apartándome un par de días. A continuación voy a intentar poner algo de optimismo o racionalidad en algunos puntos importantes, pese a nuestra cruda realidad:



1.Empezamos a alarmarnos (sin habérnoslo tomado a tiempo en serio) a medida que subía el número de infectados y muertos. Pero estábamos en pánico antes de saber cómo era de peligrosa en comparación con otro tipo de enfermedades. No suelen salir en las noticias cuántas personas contraen y mueren por la gripe A, cuántas personas mueren de cáncer cada año, cuántas personas mueren de infarto cada año... Y las alarmas ya estaban por las nubes. Si cada vez que alguien muere o enferma de lo comentado anteriormente nos llegase a diario en forma de bombardeo mediático sería imposible vivir y con el coronavirus nos hemos dedicado a contarlo a cada minuto.

2. Las cifras a las que hemos llegado en España, Italia y EEUU son catastróficas, un auténtico drama. Pero también hay que reconocer que la curva ha bajado y mucho (salvo en EEUU), ahora tenemos certeza de que el confinamiento funciona (punto a favor), eso debería darnos seguridad.

3. El miedo a una reinfección es muy grande. Los lugares más afectados son los lugares con más población y más turisticos, los focos no son iguales por todas partes. Ahora, sin manifestaciones, partidos de fútbol con público, conciertos; sin turismo; y tras el tiempo que llevamos en cuarentena y el estar saliendo con máscara, hacen casi imposible alcanzar los niveles de contagio de antes. Cuando comenzó, nos dimos cuenta cuando ya había miles, ahora, si se produjese una subida importante, la detectaríamos muy rápido y tenemos más medios y sabemos cómo actuar.

5. Actualmente la producción de mascarillas, máquinas de respirar y el conocimiento de cómo reaccionar si hay un aumento es mucho mayor. Debemos tener en cuenta que el número de muertes se produjo en muchos casos por la falta de medios. Hoy, en la misma situación, morirían muchas menos personas.

6. En España hay más de 20.000 muertos, tal vez lleguemos a 30.000 o más, es todo un drama, pero 30.000 personas sobre 47 millones de habitantes implica que la inmensa mayoría va a sobrevivir.

7. El aspecto económico. Esto va a ser muy serio, pero los políticos de todos los países van a poner mucho de su parte en forma de ayudas. Obviamente la situación va a ser muy difícil, pero se saldrá adelante como siempre se ha hecho. Las personas nos ayudamos más en situaciones más difíciles.

8. Desarrollo científico. Se está investigando en tantas partes del mundo y con tanta financiación que se van a descubrir muchas cosas. Si la vacuna no llega en unos meses, seguro que llegará un buen tratamiento (ayer leí que en India estaban usando un tratamiento con plasma y está funcionando -estas son las noticias que menos circulan y por ello escribo este artículo-).

9. En un siglo la problación mundial ha vivido la gripe española, dos guerras mundiales y muchas dictaduras y genocidios causando millones de muertos, hoy la población mundial es de 7 mil millones de personas. Somos muy duros.



Para despedirme os contaré un poco de mí, aunque no me gusta. Yo soy español y vivo en Brasil. Soy de los que tiene la suerte de que puede trabajar desde casa, por otro lado, mi mujer es grupo de riesgo y vivimos solos. El miedo a infectarme es terrible. ¿Quién compraría la comida? ¿Y si yo infecto a mi mujer? Pero vivir en el pánico no ayuda. Por suerte estamos bien confinados y cumpliendo todo lo necesario. Por otro lado, leo en la prensa de todo el mundo cree que en Brasil no hay confinamiento. Eso es literalmente falso, estoy cansado de la prensa. Yo llevo confinado el mismo tiempo que lleva la gente en España y si salgo a la calle todo está cerrado menos lo básico. Cuestión aparte es que Brasil es un país muy extenso y los gobernadores de cada Estado pueden elegir su grado de confinamiento. En algunos Estados hay muy pocos casos y se están abriendo negocios, pero bajo medidas de seguridad. Que nadie se crea que aquí estamos en la calle como si nada. Otra cuestión que nos afecta es que a diferencia de EEUU o la UE, en el resto del mundo los gobiernos no tienen mucho dinero y si todo para en poco tiempo cortan los salarios a funcionarios y todo se viene abajo, yo eso ya lo he visto y en países menos avanzados tiene consecuencias muy negativas.

Como decía mi admirado Antonio García-Trevijano cuando ya estaba muy mayor, pero seguía planeando proyectos: "Yo no pienso en morir, yo pienso en vivir".


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