jueves, 30 de enero de 2020

La ridícula guerra contra el autónomo

En España tenemos nuevo salario mínimo y se oye por doquier: "Si no puedes pagar 950 euros al mes echa la llave". En primer lugar, me voy a posicionar porque, de otro modo, creo que mi punto de vista podría dar lugar a controversia. Yo estoy a favor de un aumento del SMI progresivo, pero también de una bajada de impuestos a los autónomos. Más allá de algunos ejemplos extremos que rondan por las redes sociales y algunos medios (que se dedican a copiar lo que se dice en las redes sociales) donde se escucha hablar de lugares tan radicales como Cuba o Singapur, parece ser que hacia donde no miramos es hacia lo que tenemos al lado. Países nórdicos aparte, con los que soñamos pero, en realidad, desconocemos; en países como Irlanda u Holanda el SMI es alto y los impuestos a empresas son bajos, lo que produce la llegada de grandes compañías y al mismo tiempo el país mantiene bajas tasas de desempleo.



No es difícil oír en radio o televisión a distintos políticos o contertulios defendiendo que asumir un nuevo SMI para las grandes empresas no es un problema. ¿Pero acaso España es un país de grandes empresas? El argumento como de costumbre es malo. No solo somos un país de PYMES, sino que la mayor parte de esas PYMES cuentan con pocos trabajadores, es decir, empresas con pocos beneficios a las que las subidas de impuestos pueden hundir fácilmente.

A esto hay que añadir que la economía española se sustenta básicamente en la agricultura, turismo y hostelería, tres de los sectores con menor margen de beneficio y por lo tanto con peores salarios.

Si a estos sectores, hoy ya está habiendo protestas en Extremadura, se les obliga a pagar más al mismo tiempo que se les aumenta el precio de la luz, el agua, el combustible, el IVA (en el caso del fast food, algo que afectará a la hostelería -el sector que más contrata-), nos lleva a una situación en la que será imposible evitar que crezcan el desempleo y la economía sumergida. Asumir esos 950 no debe ser un problema, pero el objetivo de llegar a 1200 será una odisea.

Dicho esto, vamos a tratar el problema del prejuicio contra los autónomos:

Volvamos a la frase: "Si no puedes pagar 950 euros al mes echa la llave". De esta frase me llaman la atención dos cosas. La primera es lo duros que podemos ser con un autónomo. Imaginaos que a un parado de larga duración se le dijese: "Eres un parado de larga duración porque no te espabilas, llegas tarde al trabajo, no te lo tomas en serio... Hay gente que cuando se queda parada se lía a echar currículums y en unos meses consigue algo". Esto no se le ocurriría a nadie manifestarlo de ninguna de las maneras. En cambio, al autónomo que se va a quedar sin empleo, va a tener que despedirlos a todos, se van a perder sus ingresos fiscales, sus proveedores van a perder un cliente, el dueño del local va a perder el alquiler, etcétera, sí se le puede hablar así. Creo que esto muestra un subconsciente bastante negativo (usaré negativo como eufemismo) con quien intenta ganarse la vida por su cuenta.


El olvidado freelancer

Ahora vamos a ver al olvidado autónomo del siglo XXI. Resulta que cada vez hay más freelancers. Desde repartidores a periodistas, programadores, traductores...

Aunque hay una tarifa plana de 50 euros sobre la que tengo serias dudas de que sea de gran ayuda, en muchos países existe un tipo de autónomo diferenciado para freelancers. Tiene algunas restricciones como no poder contratar y se limita a algunas profesiones, pero cuenta con una contabilidad simplificada y es muy barato. A partir de ciertos ingresos anuales ya habría que cambiarse a otra forma jurídica. La existencia de algo así, facilitaría el autoempleo de muchísimas personas. Pero es algo de lo que nunca he oído hablar en España y que parece no estar en la mente de nadie. O pasas por el caro seguro autónomo o no puedes ser autónomo. Esto son características propias de un sistema en el que la prioridad es la recaudación fiscal y no el empleo. Nuestro nivel de paro y nuestro sistema de impuestos abusivo hablan por sí solos.


El coste de la vida, el autónomo y el salario

Este es un punto que me parece vital y del que tampoco escucho a nadie hablar. Si las viviendas o alquileres han aumentado, si la luz, el agua, la gasolina... aumentan, perjudicando a emprendedores y trabajadores. ¿Cómo se le puede pasar el coste de todo ello al empleador si a él también le está afectando? Para que se puedan pagar los salarios necesarios, se deben dar las condiciones necesarias, pero si el pagador del salario gana menos, no puede pagar más. La alta tasa de desempleo existente es producto del número de personas que podrían ser autónomo y contratar, pero financieramente no se lo pueden permitir o del número de autónomos que no pueden contratar más o tienen que despedir. Cuando el desarrollo del empleo sea nuestra prioridad, llegaremos a entender estos conflictos y nuestra tasa de desempleo llegará a la media de la UE. Mientras tanto, a seguir pagando impuestos y soñando con unos derechos que no llegarán, porque los derechos tienen un coste y es el trabajo el que los financia, y no al revés.


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