miércoles, 2 de enero de 2019

El freelancer del lado del empleador

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Acabo de experimentar lo que se siente al ser freelancer y tener la necesidad de contratar a otro freelancer y como suele ocurrir, no se ve todo del mismo color que se veía cuando uno estaba al otro lado de la barrera. Estoy entendiendo algunas cosas que desconocía. Vamos a verlas.


Son muchas las opiniones que se pueden oír o los artículos que se pueden leer criticando lo poco que pagan las plataformas para freelancers, sin ir más lejos, yo lo he hecho en alguna ocasión.

Invierto gran parte de mi tiempo libre a leer e informarme sobre el mundo online y con mucha frecuencia cuando escucho alguna entrevista de algún blogger destacado, siempre se habla de que para tener éxito tienes que trabajar con otras personas, externalizar, hacer networking... Yo siempre lo intento hacer todo solo, de hecho, sobre el cansancio que causa esto trata mi anterior artículo. Pero, finalmente, me han convencido, uno solo no llega a ninguna parte, así que, aprovechando que por primera vez, las redes sociales me dan algo de lucro y tengo un poco de dinero para invertir en ellas, decidí que iba a contratar una serie de artículos para un proyecto que quiero comenzar, porque yo ya no doy abasto con tanto volumen de trabajo.

El único lugar que se me ocurrió fue una de esas plataformas de freelancers. Como comentaba anteriormente, en alguna ocasión he hablado de ellas y siempre he destacado lo que todos pensamos: personas bien cualificadas trabajando por bajos salarios y trabajadores poco cualificado que solo consiguen proyectos casi trabajando gratis. Algunos contratan a esta gente por dos duros y luego se quejan de la calidad, ¿y la calidad de su pago?

Cuando recurría a ellas para encontrar empleo, lo intentaba como traductor y profesor y pese a haberlo intentado en muchas, no tenía suerte. Hace más de un año, casi sin esperarlo, conseguí un proyecto como redactor, curiosamente. Fue la primera vez que sentí que haber escrito tanto en mis blogs iba a tener un poco de retorno. No gané mucho, pero fue una experiencia interesante y me llegó en un momento en el que estaba con muy poco trabajo, por lo que pude invertir bien mi tiempo libre.

Ahora que yo necesitaba a alguien en condiciones similares, me decidí a ir a la misma plataforma. Puse el anuncio sabiendo que no tenía un gran presupuesto, pero quería artículos simples y no tenía prisa, por lo que estaba dispuesto a darle el plazo necesario a la persona contratada y tampoco tenía pensado ser muy exigente.

Puse el anuncio y en pocas horas ya me habían llegado muchas propuestas: unas con precios muy altos que no podía asumir, otras con precios tan bajos que levantaban sospecha sobre lo que iba a recibir como artículo, si es que lo recibía, y otras más equilibradas en relación calidad-precio.

Lo primero que he aprendido ha sido lo que siente el empleador cuando recibe las propuestas. Se nota quien te escribe con un mensaje estándar que manda a todo el mundo. Muestra mucha frialdad. Otros te escriben de forma que sabes que están perdidos, están comenzando. En realidad, su trabajo podría ser bueno, tal vez, solo no saben realizar bien la propuesta, pero la desconfianza te hace descartarlos. Otros te muestran un currículum asombroso, aunque con un presupuesto que no puedes asumir. Y también los hay que te transmiten una impresión bastante buena.

En ese momento estaba entendiendo algunas de las razones por las que a mí no me había ido bien. Siempre enviaba una propuesta estándar en la que apenas modificaba cuatro palabras, cuando realmente se percibe muy bien si la propuesta va escrita exclusivamente para ese proyecto.

Por otro lado, me llamó la atención la gente que he dicho que se les ve muy perdidos. Una persona hizo una propuesta cuando no sabía una de las lenguas que necesitaba. Otra me dijo que me hacía todo el trabajo en tres días, cuando le pregunte sorprendido que cómo era posible tenerlo hecho en tres días, me dijo que iba a repensarlo y, obviamente, no volvió a contestarme. Pero entre todas las propuestas había una que destacaba: era un chico con unas referencias excelentes, una propuesta muy bien estructurada, buen currículum y un precio bastante justo. Transmitía que su trabajo iba a ser bastante profesional.
Tras haber hablado con otros candidatos, me dirigí a él y elogié su propuesta, aunque le dije que estaba fuera de lo que yo podía pagar. Entonces, el grado de confianza que me transmitió fue tal que le propuse que en lugar de entregarme todos los artículos que necesitaba, me dijese cuántos podría hacer dentro de mi presupuesto límite. Esperaba que dijese que iba a hacer en torno a un 70 % del total, y sorprendentemente, además de agradecer el elogio que hice a su propuesta, acordó conmigo hacerlos todos por el precio máximo que yo podía pagar con la condición de que se redujese el número de palabras por artículo, y pese a que estaban apareciendo otros buenos redactores con propuestas interesantes, cerré con él inmediatamente.

Creo que ha sido una negociación muy buena por ambas partes. Realmente, yo hubiese aceptado menos artículos incluso. Ese es uno de los principales problemas, ahora hablo del lado del freelancer que espera ser empleado. El miedo a que otra persona le ofrezca algo mejor, hace que el precio se baje muy rápido. De cualquiera de las maneras, me quedo con la satisfacción que la persona transmitía tras ver que lo había elegido a él. De hecho, cuando el trabajo esté completo, si es del nivel que creo que va a ser, estoy pensando en contratarlo en más ocasiones e intentaré ofrecerle mejores condiciones.

Ahora, volviendo al lado del freelancer empleador. Yo le había dado al redactor el valor máximo que podía pagar y cuando llegó la hora de pagar junto con algunas tasas y la parte que la plataforma se lleva, el proyecto me ha costado más de un 25 % encima de lo que tenía planeado, que no es poco. Esto es algo que cuando nos están contratando no vemos, pero al empleador le supone una suma importante sobre el total.

En fin, cosas del mercado laboral moderno, deberíamos pagar más pero no tenemos, deberían pagarnos más pero (se supone) que no nos pueden pagar más y, encima, hay intermediarios que necesitan una parte importante para que todo esto pueda existir.

2 comentarios:

  1. Hola¿qué tal?
    Interesante reflexión.Yo que estoy en el mundo de los blogs,haciéndolo todo sólo e intentando hacer colaboraciones por ahí, no me había percatado de las cosas que estás diciendo.
    Habrá que pensar un poco si lo que ofrezco es interesante para los demás.
    Gracias por compartir.

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    Respuestas
    1. Yo creo que para todo hay un público, lo importante es averiguar cómo llegar a él e ir aprendiendo cada día cómo hacer las cosas mejor. Muchas gracias por tu comentario. Un saludo.

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