jueves, 11 de octubre de 2018

¿Son muy duros (algunos de) nuestros seguidores?

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Hoy he hecho una publicación en mi cuenta de Instagram (@sergiocasado83), donde me dedico a enseñar español a brasileños, y sin darme cuenta he cometido un error en dos palabras en portugués (una lengua extranjera para mí). Rápidamente alguien me lo ha indicado.



En Brasil ocurre que el portugués que se habla es muy diferente del gramaticalmente correcto y, en muchas ocasiones, encuentras una palabra mal escrita muchas veces, incluso por parte de personas con estudios, y acabas creyendo que es correcta. Lo más curioso es que miré esa palabra en internet y la encontré muchas veces mal escrita. Es la palabra apartir que significa a partir en español y pese a estar convencido de que era correcta con todo junto y haberla encontrado así escrita en varios textos en linguee.com, una web muy visitada por traductores, resulta que es incorrecta. En portugués, lo correcto es a partir. Cuando la primera persona me intentó corregir, le dije que estaba correcto porque la había encontrado en una web que usamos profesionales de los idiomas. Rápidamente, otra persona me dijo que yo estaba equivocado, miré en un diccionario y me di cuenta de que él tenía razón.

Cuando volví a los comentarios de la publicación había aparecido otra persona diciéndome que además había un error de acentuación en otra palabra y me mandó corregir la imagen. Obviamente la iba a quitar, pero lo que me llamó la atención fue que esta tercera persona me estaba hablando en imperativo. Dirigirse a alguien en imperativo es algo muy común en España, de hecho, yo lo hago, en cambio, nada común en Brasil, donde las personas mantienen siempre un tono muy suave.

Quité la publicación y me quedé pensando en las distintas situaciones que he visto con tantos instagramers, youtubers, bloggers... Justo el día anterior había leído una crítica a un youtuber en los comentarios, que decía: "Acabas de perder un seguidor", simplemente porque al chico le pareció que la crítica que ese youtuber hacía a otro, no estaba bien fundamentada porque estaba hablando de un youtuber amigo y no fue realmente crítico.

En otra ocasión me ocurrió algo parecido a lo narrado anteriormente. Escuché a una persona decir caramelado, en portugués. Yo pensaba que era caramelizado, como en español. Como consecuencia de ello, ese mismo día escribí caramelado en una publicación en Instagram y un seguidor me escribió en los comentarios, en portugués: "Se acaba de caer un mito. Caramelado no existe en portugués". Y claro, esto dicho en público ante todos tus seguidores pues te puede dejar en evidencia.

En otra ocasión, una persona compró uno de mis ebooks de Amazon: Curso de espanhol Básico al precio mínimo que permite Amazon y donde además dejé links a mis vídeos de Youtube con la pronunciación del vocabulario. Una persona me dio una puntuación de dos estrellas diciendo que era demasiado básico. ¿Pero qué quería si estaba al precio mínimo, con soporte en audio online y cuyo nombre es "Curso de espanhol básico"?

Y llevo toda la mañana pensando en el asunto. No porque a mí me afecte especialmente, sino porque no debe ser fácil lidiar con muchos comentarios así. Yo no soy muy conocido, pero imaginaos quienes sí tienen muchos miles de seguidores.

A mí, personalmente, todas las veces que me han corregido me han enseñado, aunque no siempre haya compartido las formas. Lo veo como algo positivo. No me afecta, si la crítica tiene razón aprendo, si no no hago caso y si necesito soltar una bordería, pese a no haberlo hecho todavía, tampoco tengo problema en hacerlo.



¿Y por qué os cuento todo esto? Pues no solamente por compartir lo ya dicho hasta ahora, sino también para hacer entender a la audiencia algunas cuestiones importantes.

Hace pocos días, el youtuber Quetzal, hizo un vídeo en el que comentaba cómo el algoritmo de Youtube le obligaba a producir vídeos con una frecuencia que no le era posible, pues para producir al ritmo necesario debía bajar demasiado la calidad, y ese es uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos.

La inmensa mayoría apenas obtenemos beneficio, dedicamos nuestras horas libres a crear contenido para enseñar o entretener y, como he dicho, además de no ganarte la vida con esto, a veces, te pega un palo algún seguidor.

Por ejemplo, he empezado a escribir este artículo hace quince minutos sobre este asunto ocurrido esta mañana y lo voy a publicar en veinte minutos, es decir, justo después de terminarlo, encontrar una imagen y leerlo un par de veces. Seguro que se me quedan atrás algunas faltas ortográficas, como siempre, cosa que me irrita, pero simplemente no tengo más tiempo. Si dejo el texto para mañana, seguramente no tenga tiempo y lo acabe publicando muchos días después o acabe pensando que no vale la pena, y es que esto de internet funciona así.

En la redes sociales hemos creado un mundo increíble de información y conexión entre personas, pero a la vez, creo que en algunos casos se exige demasiado a autores que lo hacen lo mejor que pueden, por hobby y sin recibir (casi) nada a cambio. Es un público en algunos casos muy exigente sobre algo gratis.


Para despedirme, no puedo cerrar el artículo sin decir que esos comentarios son minoría, la gran mayoría son buenos y creo que nos sentimos muy felices de estar compartiendo algo que está siendo útil, no obstante, es bueno conocer el lado del autor: producir mucho, de calidad y, en muchos casos, para varios medios es una ardua tarea.


Muchas gracias por estar ahí, espero vuestra opinión sobre este artículo y podéis señalar todas las faltas de ortografía incluso en imperativo, pero imperativo light. (Creo que me ha salido un buen artículo en 20 minutos). Hasta la próxima.




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