sábado, 9 de abril de 2016

La experiencia de tener un blog de idiomas



Cada blogger tiene su blog (o cada "bloguero" tiene su "bitácora", si preferís) por distintas razones: a unos simplemente les gusta hablar sobre un tema, otros buscan una forma de ganar dinero, a otros les gusta expresarse en público… En mi caso, me gusta aprender y enseñar idiomas y eso es lo que me motivó para empezar este blog y lo que me ayuda a escribir cada día con más ganas. Supongo que todos pasamos por etapas similares independientemente de la temática del blog. Como a mí siempre me ha resultado muy interesante y de gran ayuda leer las de otros blogger, os dejo con las mías:


1) Los primeros pasos. Son esos momentos en los que empiezas con toda la ilusión y, al mismo tiempo, desconocimiento de la blogosfera. Escribes unos cuantos post y te das cuenta de que no te lee nadie. En tu bitácora apenas hay visitas. Creo que es uno de los momentos cruciales aunque parezca muy prematuro, porque es una de las primeras razones que hace a muchos desistir. “Si no me lee nadie, para qué continuar”. Si decides no entrar en el “lado oscuro de la fuerza” y continúas con el blog descubrirás un mundo apasionante y llegarás a entender la razón de por qué nadie te lee si has publicado cuatro post y medio.


2) Los “segundos” pasos. Es el momento en el que empiezas a leer sobre SEO, marketing digital, redes sociales… Te empiezas a fijar en qué hacen los blogger de éxito y comienzas a entender por qué tantos se quedan en los “primeros pasos”. Descubres cómo debes escribir, y esto de “cómo” tiene mucha ciencia porque el posicionamiento es importante si quieres que te lean, pero tampoco debes sacrificar la calidad de la escritura en base al SEO, especialmente, si tienes un blog de idiomas (ahora ya entendéis la primera línea de esta publicación). Tienes que desarrollar tu propio estilo y saber a qué público te diriges. Esto que parece tan simple, a mí me ha llevado tiempo descubrirlo. A veces escribo entradas que solo son interesantes para profesores de idiomas, otras lo son solo para aprendices avanzados, otras para principiantes...

3) Los eternos altibajos. Vas sabiendo qué hacer, has tenido paciencia, sigues escribiendo, sabes que no tienes suficiente contenido (aunque has conseguido pasar de los cuatro post y medio) y aunque recibes algunas visitas, si no publicas y promocionas mucho no te llegan más. Aunque has tenido momentos de euforia porque pensabas que lo estabas haciendo muy bien, llegan momentos en los que no encuentras la motivación suficiente para escribir con asiduidad. Tres consejos: paciencia, paciencia y paciencia. A no ser que escribas rematadamente mal o aburras a cualquiera. Cada temática tiene su público y el de los idiomas, en concreto, es muy amplio. El mundo se ha llenado de personas que quieren, o necesitan, aprender una o más lenguas extranjeras. También es interesante leer sobre blogs de traducción o lenguas antiguas, por ejemplo.

4) El punto de inflexión. En mi caso hubo uno, no sé si le ocurrirá a la mayoría. Si mal no recuerdo llevaba un año y medio o dos publicando, empezaba a encontrar la línea sobre cómo escribir. El blog alcanzó unas 15.000 visitas y publiqué el post Diferencias ortográficas entre el inglés británico y el americano. En dos días ese post consiguió 20.000 visitas. No me lo podía creer, era increíble mirar las estadísticas y ver a qué ritmo iban subiendo las visitas. De repente, con un solo artículo había conseguido más visitas que con todos los anteriores juntos. La satisfacción fue tremenda y recibí muchos comentarios en distintas redes sociales. Pero lo más sorprendente fue que una semana después publiqué otro sobre dudas del inglés y conseguí 15.000 visitas más. Cifras antes inimaginables ahora resultaban posibles.

5) El palo del Google Analytics. Había empezado a tener muchas visitas y se me ocurrió usar el Google Analytics para ver qué información me proporcionaba. El palo no fue pequeño cuando descubrí que un altísimo porcentaje de las visitas eran personas que solo pasaban por el blog durante un segundo (1,37 para ser más exactos) y que el número de personas que visitaban el blog repetidamente, los returning visitors, rondaba el 10% (ahora por suerte ronda el 20%). Ese momento me llevó a verlo todo de otra manera (otra sesión de altibajos). Al comienzo con frustración, después me di cuenta de que pese a tener pocos lectores fieles, qué más da, aunque solo sea por ellos, por mí y por los que están de paso, vale la pena continuar.

6) El día que Google descubre que tu blog existe. Estaba un poco cansado porque me dedicaba mucho más a promocionar los post en las redes sociales que a escribir. Era un poco aburrido y, además, el número de views de cada post había caído demasiado. Por alguna razón, el número de visitas que recibía de distintas redes sociales fue decayendo y no compensaba el esfuerzo. Tuve otro de esos bajones, pero por suerte, después de tanto tiempo, comencé a tener bastantes visitas a través de Google, cosa que apenas ocurría antes. Un amigo bloguero me decía que la mayoría de sus visitas le llegaban por Google y yo apenas tenía. Ahora, en cambio, veo a Google como un gran aliado, antes no significaba nada para mi bitácora. Supongo que se debió a la falta de contenido.

7) El momento de madurez como blogger. Aunque no soy un experto en marketing digital, SEO…, creo que estoy alcanzando cierta madurez como blogger. He aprendido qué tipo de post encajan mejor en determinados grupos o redes sociales, soy consciente de lo mejorable, consigo escribir con la periodicidad que me gustaría y tengo ideas para estar publicando entradas durante un largo tiempo. También soy consciente de que podría tener un diseño mejor, comprar un dominio y hacer algunas cosas más, pero prefiero dedicar el poco tiempo libre que tengo a escribir los artículos que es lo que más me gusta, el resto de cosas tal vez lleguen algún día y formen parte de una etapa posterior.   


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