domingo, 20 de marzo de 2016

Cuando descubriste que tu inglés no era tan bueno como pensabas



En muchas ocasiones creemos haber alcanzado un nivel de inglés avanzado, lo cual puede ser cierto o no. De cualquiera de las maneras, cada uno aprende inglés por una razón distinta y necesita alcanzar un nivel de fluidez diferente. Pero mientras vamos aprendiendo en muchos momentos recibimos jarros de agua fría al darnos cuenta de que pensábamos que nuestro inglés ya era suficientemente bueno y un día que necesitamos hacer uso de esos conocimientos descubrimos que no era así. 
A continuación he enumerado algunas de las situaciones en las que más comúnmente nos damos (de forma terapeútica) con un canto en los dientes.



1. Llegaste a una ciudad de habla inglesa sin saber prácticamente nada, empezaste fregando platos mientras ibas mejorando el inglés, al cabo de 6 meses ya ibas entendiendo y te iban entendiendo. Así pasaron 2 años
y alcanzaste una buena fluidez, pensabas que comprendías prácticamente todo. Decidiste apuntarte a una prueba de nivel de inglés a la que ibas con gran seguridad, apenas te la preparaste, y cuando te dieron el resultado te quedaste pasmado. Suele ocurrir, quien escribe este post es un claro ejemplo de ello. Una cosa es el lenguaje cotidiano y otra el académico.

2. Siempre sacabas muy buenas notas en la escuela. Sabías la respuesta a casi todas las preguntas, dominabas la gramática, no tenías problemas con los listening y conocías una gran cantidad de palabras. Conseguiste una beca para ir una temporada a una ciudad de habla inglesa y cuando llegaste y te reunías con tus amigos resultaba que una buena canción era nice, una persona guapa era nice, una comida sabrosa era nice y todo cuanto te rodeaba y agradaba te resultaba nice, parecía no existir otro adjetivo en tu cabeza, es más, incluso tenías amigos que bromeaban sobre la gran cantidad de veces que te oían pronunciar la palabra nice.

3. Habías visto muchas películas en V.O., presumías delante de tus amigos de que los subtítulos a ti no te servían para nada, incluso te molestaban. Pensabas que entendías todas las canciones y que el inglés no te iba a suponer ningún problema, pero cuando llegaste a Londres, a Manchester, a Glasgow o a cualquiera de esas ciudades, no te enterabas de nada. ¿Qué acento es ese? ¡Hablan demasiado rápido! ¿Qué significa eso de...? Este es el momento en el que descubrimos que en las películas no se habla como en la calle y que nuestro desconocimiento acerca del slang y la gran cantidad de acentos que podemos encontrar son un factor más a añadir al periodo de aprendizaje de una lengua tan internacional como el inglés.

4. Cuando para ganarte un dinero extra o por ser tu profesión decidiste ponerte a dar clases de inglés y descubriste que una cosa es saber qué significa algo y otra, saber explicárselo a los otros. Además, tienes que saber explicar cuestiones sobre tu propia lengua que tampoco te habías parado a pensar y no las tienes tan claras a la hora de responder. Qué situaciones tan engorrosas.

5. Cuando entraste a una ferretería, al taller del mecánico o fuiste al médico a contarle un problema que tenías y te diste cuenta de que no sabías cómo hacerlo, y no solamente te faltaban palabras y expresiones, sino que no entendías ni lo que te estaban respondiendo. ¿Te has parado a pensar cómo se dice en inglés bujía, embellecedor, metacarpiano, flequillo o empaste? Yo sí, y me he dado cuenta de que no tengo ni idea de cómo se dice ninguna de ellas.

6. Aquella ocasión en la que tenías que escribir una carta o correo electrónico formal y cuando empezaste a escribir descubriste que las únicas expresiones formales y de cortesía que conocías eran dears, el famoso kind regards y un par de ellas más. Y lo peor, dudabas acerca de un montón de expresiones que sí conocías porque no sabías si formaban parte del lenguaje culto o informal. 



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