domingo, 29 de noviembre de 2015

Sobre el esperanto y el futuro de las lenguas



Hace unas semanas leí una biografía sobre L. Zamenhof, el creador del esperanto, un hombre que luchó toda su vida por una idea en la que tenía grandes esperanzas y que pese a las frustraciones y la censura de la época consiguió tener éxito.

Hará aproximadamente un año, empecé a interesarme por este idioma. No sé si por aprenderlo o simplemente por entender cómo se creó y funciona. Recientemente compré un par de libros, eran muy viejos, los vendía un señor en la calle. Los encontré mientras iba paseando, los dos costaron apenas 10 reales (unos 3 euros). Uno de ellos, el más interesante, Esperanto Modelo, del año 39 y con una dedicación escrita a lápiz por un profesor portugués en el año 42, su autor, Ismael Gomes Braga. El libro narra (todo en esperanto) los distintos congresos y avatares que ocurrían en la época.

Durante algún tiempo he indagado sobre las características de este idioma, sus famosas  16 reglas y he intentado aprender un poco, pero por diversas razones no he podido continuar profundizando aunque espero continuar en cuanto tenga tiempo. Brasil es un país ideal para aprenderlo, puesto que cuenta con una de las mayores comunidades de hablantes y hay iglesias espíritas que ofrecen cursos gratuitos y donde se puede ir a practicar.





El esperanto me hace pensar y replantearme muchas cuestiones sobre el mundo del lenguaje,  preguntas acerca de si un día habrá una lengua universal, cuál será y si permanecerá o se resquebrajará como ocurrió con el latín; o si a mayor auge de una lengua mayor empuje de las lenguas menores. Aunque siempre he tenido y tendré clara una cosa: la proliferación de una lengua depende y dependerá del uso que sus hablantes hagan de ella, si se habla y se cultiva permanece, si no, se estanca.




A día de hoy es inimaginable que el esperanto pueda ser esa lengua universal. Su mayor aportación no es, evidentemente, el éxito en cuanto al número de hablantes en la actualidad, pero sí como muestra de hasta qué punto una lengua se puede simplificar y que existen personas con la intención de aceptar un idioma "neutral" como herramienta de comunicación internacional, como ocurrió con muchos colectivos como la Federeção Espírita Brasileria (autores de la biografía que leí) y algunos grupos anarquistas europeos, entre otros.
Pese a que aprenderlo es sumamente fácil, su utilidad, a día de hoy, apenas va más allá de pertenecer a una comunidad internacional de hablantes que unidos por esta lengua intentan promoverla. Solo se puede usar en un ámbito muy reducido, en las librerías apenas se encuentran libros, ni tampoco cursos en las calles. Casi todo el mundo sabe qué es el esperanto, pero muy pocos saben cómo es.



Personalmente estoy convencido de que nunca habrá una lengua, moneda o sistema político o económico único, porque en la esencia del ser humano está la búsqueda por ser diferente y tener siempre alternativas a todo. De cualquiera de las maneras, el esperanto es una lengua que sigue viva. A día de hoy, gracias a la globalización y a las nuevas tecnologías no sabremos cómo será el futuro, cualquier idea puede hacerse realidad. Tal vez acabaremos hablando inglés todos, aparecerá una lengua auxiliar que se expandirá a nivel mundial o cada ciudadano será capaz de hablar varias lenguas, ¿quién sabe? El griego antiguo dominó, el latín, el español, el francés y ahora el inglés. Las lenguas, como entes vivos que son, nacen, se desarrollan, se expanden y cambian a través del tiempo.



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