sábado, 25 de octubre de 2014

Verbos en portugués que no se parecen a los españoles



Recientemente publiqué dos entradas con algunas de las expresiones más comunes del portugués de Brasil y un par de listas de verbos, Acabando con el portuñol y Palabras clave para aprender portugués. Esta vez me he propuesto realizar una lista con algunos verbos de uso muy común y que no se parecen en nada a su equivalente en español, así, si no los conocemos, cuando los leamos u oigamos por primera vez ya no nos parecerán tan extraños.

PORTUGUÉS-ESPAÑOL
Verbos
Ejemplos
Espalhar: esparcir / divulgar

Os livros estavam espalhados na mesa.
Los libros estaban esparcidos por la mesa.
Fornecer: proveer

Os fornecedores de comida estão subindo os preços.
Los proveedores de comida están subiendo los precios.
Avaliar: evaluar, valorar

Nosso professor não nos avalia bem.
Nuestro profesor no nos evalúa correctamente.
Ultrapassar: exceder, sobrepasar

viernes, 24 de octubre de 2014

3 tipos de errores que cometemos en español



Se pueden encontrar muy buenos artículos en internet acerca de los errores que se suelen cometer en español, sobre todo, al escribir. Pero lo que he intentado realizar en este artículo, más que señalarlos, ha sido clasificarlos, porque creo que muchos se producen por distintas causas como influencia del inglés,  falta de interés en el aprendizaje de la lengua, despistes a la hora de hablar o escribir, pereza para consultar el diccionario… Veamos esos tipos de errores que cometemos en español e intentemos mejorar nuestro uso de la lengua, aunque no siempre sea tan fácil como parece.


Los clásicos y fáciles

Los llamo así porque son aquellos en los que más nos insisten en la escuela y los que con más frecuencia podemos encontrar explicados en muchos artículos de prensa o internet. Pese a todo, se siguen encontrando con demasiada frecuencia. Algunos de los principales ejemplos son: vaya (ir)/valla (cartelera publicitaria), basto (grosero, tosco)/vasto (extenso), bello (hermoso)/vello (pelo de ciertas partes del cuerpo), tuvo (tener)/tubo (pieza hueca cilíndrica), raya (línea)/ralla (rallar), rebelar (oponer resistencia)/revelar (contar un secreto), desecho (basura, residuo)/deshecho (deshacer), absolver (quedar absuelto)/absorber (sorber), hecho (hacer)/echo (echar)…

jueves, 16 de octubre de 2014

La batalla contra los anglicismos



Hace unos días estaba leyendo un artículo acerca de los últimos anglicismos aceptados por el DRAE, muchos de ellos como extranjerismos crudos. Aunque no sé qué es peor, la verdad, si los extranjerismos crudos o las adaptaciones que se vienen haciendo de algunos de ellos. Pero voy a hablar más allá de lo que la RAE, autoridad necesaria e imprescindible, considere correcto, recomendable o haya aceptado ya o no, porque estamos en época de grandes avatares lingüísticos. No voy a pretender decirle a nadie cómo tiene que hablar, yo creo en la libertad individual y entiendo que cada persona tenga su propia idea de la lengua y sus gustos a la hora de usar el vocabulario que considere oportuno. Pero voy a dejar claro cuál es mi punto de vista.

La primera vez que escuché la frase: “Inglaterra y los EE.UU. son dos países separados por la misma lengua”, pensé que era una tontería, y seguí pensándolo durante mucho tiempo. Ahora, cada día estoy más convencido de que George Bernard Shaw se quedó corto (y lo más curioso es que era irlandés), porque no solo hay diferencias ortográficas importantes, sino que existe una concepción distinta de la lengua. En español, en plena lucha por la cohesión lingüística (con el portugués está ocurriendo igual y es una lengua mucho menos cohesionada), estamos cayendo en el (casi) todo vale (véase la palabra ceviche o cebiche o seviche o sebiche, es imposible cometer una falta de ortografía), para más inri, vivimos siendo bombardeados, o mejor dicho, dejándonos bombardear continuamente por una innumerable cantidad de vocablos anglosajones. Esto se parece cada día más a Sodoma y Gomorra, o dicho de otro modo, nos parecemos cada día más a la lengua inglesa, una lengua en la que en muchas cuestiones es casi imposible averiguar qué es correcto y qué no.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Acabando con el portuñol



El portuñol es esa lengua tan difícil de no hablar para aquellos hispanohablantes que están aprendiendo portugués y para aquellos hablantes de portugués que están aprendiendo español. Ambas son lenguas muy parecidas, con una gran cantidad de falsos amigos, palabras similares pero con matices distintos, y en otros casos, palabras completamente diferentes. Todos los ingredientes para confundirse a la hora de hablar y escribir. Es cierto que la comunicación es mucho más fácil que con los hablantes de otras lenguas, pero el español es español y el portugués es portugués, por lo que aprender la lengua con propiedad es algo que todos deberíamos hacer.

Recientemente, publiqué una entrada llamada Palabras clave para aprender portugués que tuvo bastante más éxito del que esperaba, de modo que basándome en ella, me he planteado esta como una segunda parte.
He de aclarar que la variante del portugués que conozco es la variante del portugués de Brasil. Especifico esto porque recibí algunas quejas, tanto de portugueses como de brasileños, por no haberlo hecho anteriormente, así que, dicho queda.

Comenzando con esas diferencias, en portugués, motorista no es el que lleva una moto, sino el que conduce un coche o un autobús; una bala no va en una pistola, sino que es un caramelo. Apelido es apodo y apellido es sobrenome. Si queremos pedir un presupuesto, tendremos que pedir un orçamento. Algo que cansa es cansativo, mientras que algo que está pagado, no está pagado, está pago; el que está calmado, no está calmado, sino calmo, y como estos dos últimos ejemplos existen muchos más. Ahora, veamos algunas expresiones de uso muy común: dar un pulo (pasarse rápidamente por algún lugar, dar un salto),  jogar fora (tirar  algo a la basura o librarse de alguna cosa), ter saudade (echar de menos), tanto faz (da igual, no es importante), dar certo (salir bien, acertar, atinar), ter vontade (tener ganas de algo). Y para terminar, he preparado una lista de verbos que son de uso muy común.

jueves, 2 de octubre de 2014

Razones de peso para estudiar idiomas y no desistir



Muchas veces, dudamos acerca de lo útil que puede ser llegar a aprender un nuevo idioma. Problemas como el tiempo de dedicación que va a requerir, hasta qué punto nos va a ser de ayuda o el saber si nos cansaremos y dejaremos todo a mitad de camino pueden hacer que nunca lo intentemos en serio. En mi opinión, aprender un nuevo idioma es una gran experiencia desde todos los puntos de vista. Y lo que es más importante, hoy por hoy, con los medios que hay a nuestro alcance para su estudio, como internet o un montón de escuelas de idiomas, nos lo ponen todo más fácil.


A continuación expongo las razones que más me motivan para seguir aprendiendo lenguas y que espero sirvan de motivación a todo el mundo.

Por razones de trabajo. ¿Cuántos buenos empleos no pudiste conseguir solo porque no hablabas bien aquella lengua que requerían? O dicho de otro modo: ¿a cuántos empleos más podrías aspirar si hablases otros idiomas? Creo que estas dos preguntas lo dejan todo bastante claro.
En una sociedad cada vez más competitiva y cosmopolita, las lenguas se convierten en algo elemental en muchos trabajos. Demostrar que puedes comunicarte con fluidez y, al mismo tiempo, entender la cultura de otras personas con las que necesitarás interactuar es sin lugar a dudas un punto muy importante a tu favor.
En la actualidad, un buen dominio del inglés es imprescindible en muchos trabajos y un buen dominio de una tercera lengua es algo que te puede hacer despuntar en una entrevista de trabajo.

Por razones de superación personal. Conseguir hablar en otros idiomas es también una forma de superación personal. Resulta sumamente satisfactorio poder expresarse fluidamente en una lengua distinta a la materna después de haber superado esos momentos de frustración o desmotivación por los que todos hemos pasado. Una persona que tras años de estudio consigue hablar nuevos idiomas es una persona que se ha superado a sí misma.

Por razones de cultura y desarrollo intelectual. Pocas cosas son tan enriquecedores como aprender un nuevo idioma, lo cual conlleva aprender la forma que otra cultura tiene de ver el mundo y nos proporcionará un mayor desarrollo intelectual gracias al aprendizaje de nuevos conceptos y la capacidad de abstracción que deberemos desarrollar para ello. Actualmente, el mundo avanza a través del intercambio cultural entre países cuya principal herramienta son las lenguas. Conocer otros idiomas nos ayudará a ampliar nuestro vocabulario e incluso el conocimiento de nuestra lengua materna.

Por razones de ocio y entretenimiento.  Para poder disfrutar de aquellos productos que difícilmente llegan a nuestros países, como algunos libros que no se traducen. También podremos entender la letra de las canciones que no entendíamos o  navegar por internet en páginas extranjeras sin problemas. Aprender otro idioma también nos ayudará a aprovechar mejor nuestros viajes y, al mismo tiempo, a tener una razón más para viajar. Cuando viajemos hacia un país cuyo idioma hemos aprendido, además de poder poner en práctica nuestros conocimientos, no padeceremos esa sensación de "estar perdidos" porque no entendemos nada de cuanto nos rodea. Podremos disfrutar de un museo sin la necesidad de un intérprete o no pasaremos por esa engorrosa y, a la vez, divertida situación de llegar a un restaurante y no entender ni un solo plato de la carta, por ejemplo. El aprendizaje de lenguas extranjeras es un estímulo para relacionarnos con personas de otros lugares y para conocer otros países, experiencias realmente gratificantes.
  

Dicho esto, creo que las razones de peso para estudiar idiomas y no desistir son suficientes como para hacer un esfuerzo. Sin lugar a dudas, un esfuerzo que valdrá la pena.


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