jueves, 26 de junio de 2014

¿Qué significa aprender otro idioma?



El aprendizaje de un nuevo idioma solemos verlo solo desde el punto de vista de aprender cómo se dice en otra lengua todo aquello que ya sabemos decir en la nuestra. Pero aprender a expresarnos en otro idioma es algo mucho más complejo y enriquecedor.

Significa entrar en la forma que tiene de pensar y expresarse otra cultura. Es descubrir que el carácter de un pueblo va asociado a su lengua. Como podemos observar fielmente reflejado en el pragmatismo del inglés o en la cantidad de excepciones fonéticas del francés, para conseguir que su idioma suene mejor.

Las lenguas latinas parecen estar hechas para gritar, solo hace falta ver cómo hablamos españoles e italianos. Da la impresión de que estas lenguas habladas en voz baja no suenan bien. Con el inglés pasa al contrario, siempre he tenido la impresión de que es una lengua con la que no se puede gritar, o al menos, no con la misma intensidad que con otras. Y no solamente el tono es distinto, sino que en algunos idiomas predominan más las consonantes que en otros, e incluso, la longitud de las vocales puede variar de forma considerable, lo que nos hará darnos cuenta de lo importante que es la fonética.

Aprender a decir algo en otro idioma no solo es saber cómo se pronuncian las palabras, sino que también existe un acento prosódico. Se pueden pronunciar bien pero con una entonación incorrecta, que a veces dificulta la comunicación.

Estudiar lenguas latinas significa descubrir los orígenes de nuestro propio idioma y su evolución. Conociendo varias lenguas latinas observaremos cómo se parecen estas entre sí y dónde varían. Esto nos ayudará a deducir cómo han evolucionado desde el latín. Por ejemplo, en español decimos horno, pero en portugués es fogão, en francés es four y en italiano es forno, observamos  que todas empiezan por f salvo en español que lo hace con h, al igual que ocurre con otras palabras como hacer u hongo. No será difícil deducir que la f latina pasó a h en español, pero no en el resto de lenguas. También podremos observar que muchas frases hechas son literalmente las mismas en distintas lenguas con un origen común.

Aprenderemos palabras nuevas que jamás habíamos oído antes, como algún plato de cocina, algún instrumento, algún toponímico... Palabras que no tienen equivalente exacto en nuestra lengua, como podrían ser: sertanejo, tipo de música brasileña típica de la parte rural; aligot, un puré de patatas con queso típico del sur de Francia; Bath, el nombre de la ciudad británica; o cualquier patronímico sin equivalente en español.  

También desarrollaremos nuestra capacidad de abstraernos por la necesidad de entender otros conceptos. Por ejemplo, en español tenemos las palabras mente y espíritu, pero en francés, ambas se designan con la misma, esprit, por lo que debemos ser capaces de interpretarla como lo hacen ellos.

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